Decime

Decime ¿qué se siente perderse el argumento? ¿Qué se siente no entender de qué va? Salir del cine sin saber. Única función. Decime qué se siente no alcanzar a tocar pero ver. ¿Se siente ajeno? ¿Más? ¿Menos? Quizás demasiado. ¿Qué se siente?
¿Qué se sentirá ser así? No te enredes conmigo, te dije, apelando a mi complejidad y ni yo misma sabía la profundidad de ella. Pero ahí estaba, viva, lista para estallar en tu cara anodina. No sabré nunca qué se siente y por suerte. Pero estos versos nacieron del choque sincrónico. Y, como todo en esta vida, por algo será. Hasta qué lugar extremo de los caminos me lleva siempre el capricho. A mitad de camino entre mi versión de vos y el verdadero vos, todo se deshace. Aún me pregunto por qué pierdo el tiempo así. Solo por las noches me invade la ansiedad con tu olor. Y me regala caminos que algún día me llevarán a donde debo estar. Mientras los camino, te escribo.

Drenar

Drenar
Drenar la furia
Drenarte entero
Y verte discurrir en disculpas
Por la boca de tormenta
Junto al plástico
Y a la mugre del barrio
Basurillas en armonía
Yéndose
Drenando el paisaje
Drenarte entero
Drenar la furia
Drenar.

Estanterías

Me detengo ante las estanterías repletas de escritos
Y van apareciendo títulos
Que yo no voy a regalarte
Pedacitos de vidas en letras
Que se ajustan como guante a tu mano
Que yo no voy a regalarte

Me apartaste de tí con la misma ligereza con que se saca un libro del estante
Y el vacío entre los dos lomos linderos
Es el que se queda dentro
Un hueco irremplazable
Una pieza que se pierde

Tal vez no combinaban los colores
En tu paleta estante
Distante como el rayo de luz que llega débil
A bañar mi piel en invierno
Un recuerdo
Una hoja amarillenta
Papeles caligrafías
El block pequeño sobre tu mesa
Con un “no sé por qué me gustás”
Estancado desgastado
Una interrogante
Una suspensión del tiempo
Entre ojos fundidos
Una caricia muriendo antes de emerger
Un desdén hacia lo dulce
La sinceridad de un amor
De un solo lado de la cama
La almohada izquierda vacía ocupada
La almohada izquierda ocupada vacía
La franca ya calma despedida.

Me voy a morir un día de todo esto. De sentir tanto todo. De ser en esta entrega del alma toda. Nada habrá importado entonces más que estas palabras. No seré más nada que ellas en su día que es este y es todos los días que vinieron antes y que vendrán después. Y cómo saco tu idea de mí. Y cómo me arranco el sonido de tu voz sin dejarme la piel a jirones. Sólo quiero saber cómo. Y que me abandone. Porque ya quiero a la muerte en mí. Porque esto habrá sido todo. Estoy seca. Seca de la vida y su ilusión. Me queda un día o dos. Y todo habrá terminado.